Me parece claro que las movilizaciones del 15-M, en todo caso, van a perjudicar al PSOE, ya que son un altavoz del desastre al que nos han conducido las políticas (y la forma de hacer política) de los dos grandes partidos. Al votante del PP, que es fundamentalmente burgués, optimista y cargado de razón, desde luego no le va a impresionar una campaña que ni siquiera tiene patrocinios de Movistar y en la que participan un montón de fracasados.
Sin embargo, el PP, que sabe que va a arrasar en las elecciones, está nervioso. Y es que se empieza a temer que cuando finalmente se lleva al gato al agua... la gente ya está a otra cosa. Y pasa un poco como cuando Dinamarca ganó la Eurocopa en el 92, que la reacción general fue de "uf, si lo gana Dinamarca, menuda birria de torneo debe de ser este".
El PP debe arrasar el domingo. Y el año que viene. Porque su discurso es casi perfecto: flexible, impermeable, oportunista, irresponsable... y vacío. Por eso se adapta como un guante a nuestro sistema político y económico. Por eso son muchos los que tienen fe en que el PP es la solución a nuestros problemas, mientras que -lamentablemente para el PSOE- cada vez son menos los que piensan que el PP es el problema.
Pero el PP no es el problema. Ni tampoco es la solución. Es solamente un síntoma de que algo marcha muy mal.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada