Pero cuando uno dice algo así, siempre se le responde que no importa lo que ocurra en las empresas, ya que no funcionan con dinero público y que cada uno es libre de despilfarrar su propio dinero o el que otros le han confiado.
Da que pensar el hecho de que nuestra economía esté basada en las empresas, unas organizaciones de las que esperamos tan poco.
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